¿Hijos, hermanos o nietos? El auge de la “Familia Multiespecie” en Chile 

Cada vez más personas llaman “hijos” a sus mascotas, y la llamada “familia multiespecie” resuena en las redes, haciéndonos cuestionar qué entendemos hoy por familia, afecto y convivencia entre especies.

Del patio al centro de la vida familiar

Lo que antes se entendía simplemente como “mascota” hoy se ha desplazado hacia una relación más compleja, y así lo presenta el Informe n7 de Corrientes Subterráneas, donde los animales llegan a equipararse a un integrante del núcleo familiar.

El cambio no es sólo simbólico. Perros y gatos han pasado de habitar el patio y espacios delimitados a integrarse plenamente en la vida doméstica: duermen en la cama, participan en decisiones cotidianas e incluso están presentes en momentos emocionales clave como mudanzas o duelos.

Tal como evidencia el estudio, la familia multiespecie es una transformación que no responde solo a una mayor presencia de animales en los hogares, sino a un cambio en su estatus relacional, dejando de ser una mera compañía para convertirse en sujetos de cuidado y afecto.

Un claro ejemplo son las formas de expresión que se encuentran hoy en el lenguaje cotidiano.Términos como “perrihijos”, “michihijos” o “ratihijos” son parte del vocabulario diario de los usuarios. Por consiguiente, esto da pie a un cambio en el proceso de parentalización del vínculo, representando un lenguaje de  “paternidad y maternidad deseada” donde los animales pasan a ocupar roles tradicionalmente asociados a miembros de la familia humana.

Entre la aceptación y el debate

Pero no todo es consenso. El auge de la familia multiespecie también abre una discusión incómoda en los usuarios: ¿hasta qué punto este vínculo implica realmente bienestar para los animales?.

El informe destaca una tensión constante entre los internautas, mientras algunos interpretan este vínculo como la expresión más pura del amor incondicional, hay quienes advierten sobre los riesgos de la humanización excesiva y lo que ello implica también para los propios cuidadores. 

Para unos cuantos, tratar a un animal como a un humano es una insensibilidad ya que estarían despojandolos de las necesidades propias en su naturaleza biológica. Para otros, es simplemente una evolución social necesaria que busca otorgar dignidad y derechos a quienes antes no tenían.

Más que compañía: bienestar y sentido

Parte del crecimiento de este fenómeno también se explica por sus efectos en la vida cotidiana. En base a la recopilación de las conversaciones digitales, los animales no sólo acompañan sino que también actúan como agentes terapéuticos en distintos ámbitos; ayudan a enfrentar la soledad, regulan la ansiedad, motivan la actividad física y sostienen rutinas en contextos de incertidumbre.

También se expone cómo este vínculo adquiere una dimensión simbólica. En algunos casos, conforme a lo mencionado, los animales son percibidos como figuras de contención emocional para sus dueños e incluso actúan como presencias que otorgan sentido en escenarios de cambio o crisis. Adicionalmente, se presenta que la pérdida del animal se llega a equiparar al duelo humano, descrita como una experiencia devastadora e incluso más intensa que la partida de un familiar lejano.

Una transición que redefine lo familiar

Lejos de ser una tendencia pasajera, la ´familia multiespecie´ refleja transformaciones sociales más amplias; nuevas formas de convivencia, cambios generacionales y nuevas alternativas de entender el cuidado.

En ese escenario, este concepto deja de ser solo una cuestión domestica. Se habla y evidencia la discusión social que cada vez esta siendo mas visibilizada por redes. Mostrando que en un mundo percibido cada vez más distante y fragmentado, se cuestionan y redefinen los limites entre naturaleza y cultura y vida cotidiana.

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